: ¡Retiro de las ordenes de aprehensión contra todo el magisterio nacional!
: ¡Alto a la represión física y administrativa contra el magisterio nacional!
: ¡La reforma educativa no pasará!
: Resistir, ocupar, educar, transformar, construir poder popular
: ¡Exigimos al gobierno de Puebla deje de perseguir a los luchadores sociales!
: Por la educación al servicio del pueblo
: ¡Todos los trabajadores a tirar la letal reforma educativa y a defender la educación pública, gratuita y popular!
: ¡Desde la soberanía del pueblo, declaramos: la abolición de la reforma educativa!
: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos, presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa!
: ¡Alto a los ceses ilegales de maestros en todo el país por su lucha en defensa de la educación pública y de los derechos laborales!

$1.82 Diarios: La burla

No explican que esa “homologación” no es un incremento para todos los trabajadores.
MANUEL FUENTES | OPINIÓN | 2015-09-30 00:00:00

Este lunes, el llamado Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) quienes se supone están facultados para asegurar la congruencia entre lo que establece la Constitución con la situación económica y social del país; nos dan la gran noticia de que se ha decidido ¡homologar el salario mínimo en todo el país! Argumentan, sin vergüenza alguna, que esta decisión contribuirá “a resarcir la pérdida del poder adquisitivo de los mexicanos y mejorar los ingresos laborales”, sin duda un ¡descaro!

Llega esta decisión justo a tiempo, según ellos, cuando los productos de primera necesidad están empezando a elevarse y el desempleo empeora en todo el país, como si esto fuera la cura para la enfermedad que viven los mexicanos desde hace décadas llamada crisis económica. Sintiéndose por lo tanto los salvadores de la nación estos “representantes” patronales, sindicales y autoridades al tomar esta decisión “trascendental” y presumirlo como un gran logro, un compromiso cumplido no hacen más que burlarse de los miles de trabajadores que con 70.10 pesos no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas. 

Alfonso Navarrete Prida el flamante secretario del Trabajo salió una vez tomada la decisión, con enorme gusto y sonrisa, (¿de qué se ríen señores?) para anunciar a medios de comunicación que esta homologación es un paso para dar “puntual cumplimiento a uno de los compromisos en materia de los ingresos laborales” de este régimen. ¡Qué patraña!

Deberían salir, esos “expertos” de la Conasami, a recorrer las principales calles del país para que se enteren lo que piensa la gente de “esta importante medida”, que se atrevan a anunciarlo en altavoces por doquier, que dejen a un lado sus lujosos automóviles y guardaespaldas para que vivan el sentir de la población y que caminen entre los pasillos de los tianguis y de los mercados con sólo 70.10 pesos en los bolsillos, seguramente esa sonrisa no sabrían donde esconderla.

La realidad es que al anunciar una medida así, con esas palabras es no tener el mínimo respeto a la grave situación que viven los y las trabajadoras en este país, cuando sabemos que el grueso de la masa trabajadora es quien menos se beneficia de tan ya célebre decisión.

No explican que la famosa homologación sólo beneficia a un sector muy pequeño de trabajadores y a los especuladores del sistema financiero de este país y que sólo representa un ridículo incremento salarial para quienes están sujetos al salario mínimo en la llamada zona B (que ahora desaparece) en los estados de Aguascalientes, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas, además de municipios específicos de Chihuahua, Guerrero, Jalisco, Estado de México, Nuevo León, Sonora, Tamaulipas y Veracruz. En los demás estados es cero el incremento.

No explican que esa “homologación” es sólo igualar los 68 pesos 28 centavos a 70 pesos con 10 centavos.

No explican que el incremento a partir de octubre próximo será apenas $1.82 (un peso ochenta y dos centavos) diarios que limitadamente servirá para comprar cinco tortillas más o un bolillo de $1.50 y sobrarán 32 centavos, que no servirá para nada.

No explican que esa “homologación” no es un incremento para todos los trabajadores.
Los propios representantes patronales reconocen que este “incremento” salarial sólo “beneficia” al 3% de los trabajadores inscritos en el Seguro Social (me parece que es una cifra muy alta y poco creíble). Incluso señalan que al estar ligados aún los salarios mínimos para la aplicación de pagos diversos por parte del gobierno este incremento se nulificaría, porque en este país siempre se hacen las cosas al revés.

Es una verdadera burla que los integrantes de este trío: La patronal, la sindical y la gubernamental, se atrevan a decir que esta medida sea una forma de resarcir el ingreso de los trabajadores, cuando los precios suben y el hambre aumenta; es peor que una limosna la que se otorga, sin embargo esperan que los mexicanos recibamos la homologación con bombos y platillos.

Este miserable incremento de $1.82 diarios es una manera de incrementar el estado de pobreza de millones de mexicanos y el pretexto para que el sector encumbrado presuma acciones en favor de los trabajadores, como siempre se doblan la camisa para darle una mano al trabajador y con la otra apretarle más el cinturón.
Son las mujeres quienes reciben los salarios más bajos 52.63% contra 47.38% de hombres y a ellas se les impone mayores horas de trabajo y cargas de trabajo.

Quienes reciben el salario mínimo, ese que presume el gobierno federal, son quienes tienen el nivel escolar más bajo, viven en zonas conurbadas muy pobres, sufren los pesares del transporte público decadente y su estabilidad en el empleo es muy precaria. Los sujetos a salario mínimo, y no sólo ellos, sufren el pesar de ser trabajador eventual y estar bajo la amenaza constante de ser despedidos.

Las cotizaciones en el Instituto Mexicano del Seguro Social son generalmente burladas por sus patrones. Los dan de baja de manera intermitente para evitar acumulen cotizaciones para su jubilación o la atención médica. Nadie vela por ellos en su protección.

Es inadmisible que el gobierno se atreva a decir que estas medidas serán benéficas para los trabajadores. No solo es cinismo esa forma de actuar, es una burla sin medida, una agresión para millones de trabajadores que sufren el pesar de recibir un salario de miseria y además soportar la miseria de gobernantes que tenemos.