: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos, presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa!
: Resistir, ocupar, educar, transformar, construir poder popular
: ¡Todos los trabajadores a tirar la letal reforma educativa y a defender la educación pública, gratuita y popular!
: Por la educación al servicio del pueblo
: ¡Retiro de las ordenes de aprehensión contra todo el magisterio nacional!
: ¡Exigimos al gobierno de Puebla deje de perseguir a los luchadores sociales!
: ¡Alto a los ceses ilegales de maestros en todo el país por su lucha en defensa de la educación pública y de los derechos laborales!
: ¡Alto a la represión física y administrativa contra el magisterio nacional!
: ¡La reforma educativa no pasará!
: ¡Desde la soberanía del pueblo, declaramos: la abolición de la reforma educativa!

Caso la barbarie de Nochixtlán

Galindo: Emboscada histórica

Julio Hernández López Astillero (Fragmento)

Fueron ataques a mansalva. Sin riesgo alguno para los policías que bien parapetados, en algún caso con rodilla a tierra para ajustar bien la puntería, dispararon contra la masa de manifestantes contrarios a políticas gubernamentales. No había masas enardecidas cercando a algún puñado de agentes que en legítima defensa se hubieran visto forzados a usar sus armas como último recurso. Tampoco fueron disparos selectivos contra un grupo definido de personas cuyo exterminio a las fuerzas armadas les pareciera imprescindible para salvaguardar valores superiores, tal vez la integridad física y la seguridad de un colectivo puesto en peligro. Todo lo contrario: fue un tiroteo realizado a buen resguardo por policías federales que recibieron instrucciones superiores en ese sentido o que, en el poco probable caso de haber actuado por motivación propia, durante largas y fogosas horas fueron encubiertos, protegidos y promovidos a seguir con sus mismas prácticas por sus mandos inmediatos y por los máximos jefes. A fin de cuentas, lo que cometieron fueron homicidios; homicidios calificados.

El comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos, hubo de rendirse ante las evidencias gráficas inicialmente descalificadas. Como en tantos episodios de represión en que las víctimas son declaradas culpables de agredirse o de provocar el ser agredidas, este domingo 19 la maquinaria mediática oficial se puso en marcha para asegurar que iban sin armas los agentes participantes en los acontecimientos en que fueron asesinadas seis personas, según las cuentas oficiales (ocho o nueve, según las extraoficiales), y heridas de bala varias decenas más. Pero demostrado que sí hubo armas y disparos, Galindo tuvo que recurrir a declararse víctima de una celada (tal vez Murillo Karam haya entendido como un homenaje a su estilo narrativo la explicación del jefe Galindo al hablar de una emboscada, ¿LA EMBOSCADA HISTÓRICA?)