: ¡Alto a los ceses ilegales de maestros en todo el país por su lucha en defensa de la educación pública y de los derechos laborales!
: Resistir, ocupar, educar, transformar, construir poder popular
: Por la educación al servicio del pueblo
: ¡La reforma educativa no pasará!
: ¡Desde la soberanía del pueblo, declaramos: la abolición de la reforma educativa!
: ¡Alto a la represión física y administrativa contra el magisterio nacional!
: ¡Retiro de las ordenes de aprehensión contra todo el magisterio nacional!
: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos, presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa!
: ¡Exigimos al gobierno de Puebla deje de perseguir a los luchadores sociales!
: ¡Todos los trabajadores a tirar la letal reforma educativa y a defender la educación pública, gratuita y popular!

Descompactar el salario docente

Dardos mortales para pulverizar el ingreso magisterial.

Dr. Manuel Fuentes Muñiz

Esa mal Reforma Educativa trae aparejada, sin disimulo, la afectación salarial de los docentes. No sólo la estabilidad en el empleo, la anulación sindical, la de sus contratos y condiciones generales de trabajo, la de la justicia imparcial, la del respeto a sus derechos laborales.

Descompactar es el nuevo verbo impuesto en la Ley del Servicio Profesional docente que se implementa en varios estados para afectar el salario que perciben los maestros en toda la República.

Descompactar es deshacer, es trastornar, es romper, es despedazar, es destrozar, es desbaratar, es descomponer el salario base para convertir el fruto del trabajo a su mínima expresión.

El gobierno federal lo hace con toda impunidad ahora que ha desaparecido la carrera magisterial a propósito de la llegada del servicio profesional docente para afectar los derechos laborales.

Desde el 31 de mayo de 2015 en que apareció el “Programa de Promoción en la Función por Incentivos en Educación Básica” que sustituyó la carrera magisterial. Es ahora, por así decirlo, un programa para cambiar el salario, base del trabajo, por cuentas de vidrio. En el lenguaje moderno, los tecnócratas le llaman “incentivos”, “premios”, “puntajes”, pero no son más que dardos mortales para pulverizar el ingreso magisterial.

Los incentivos son incrementos temporales, como si fueran mercancía de temporada, como jitomates, peras o limones de corta duración que al engullirse de primera intención desaparecen de la boca. Saben bien a la primera, pero en corto tiempo desaparecen, es entonces cuando te das cuenta que todo fue un engaño.
Para que no te ilusiones tanto el nuevo programa (de cuentas de vidrio) se señala en Principios Rectores (ver página 14 del documento engaño) en su punto 8:

“La asignación de incentivos en esta promoción estará sujeta a los resultados en los procesos de Evaluación del Desempeño y en la Evaluación Adicional, así como al presupuesto anual disponible, tanto del ámbito federal como estatal”.

En otras palabras, a lo mejor logras las mejores calificaciones y puntajes, pero si no hay presupuesto te dicen: ¡Suerte para la próxima! Si te vas a tribunales a demandarlos te van a decir que no hubo dinero en el erario (porque ya se lo robaron o se esfumó inexplicablemente), y que a nadie se puede obligar a lo imposible. Si no tengo dinero (dirán los funcionarios de cuarta) ¿cómo te pago? Seguramente burlándose de cara a quien reclame.

¿Descompactar para qué? Para que no se te vaya a ocurrir que los incentivos marcados en el concepto 07 sirvan de base para el pago de tus prestaciones. ¡Ni te hagas ilusiones! Mejor que se desagreguen, que se pongan lo más lejos del salario, como ya sucede en varios estados de la República. Estos cambios aparecen inadvertidos para que el maestro no se dé cuenta. Al final la suma es la misma, pero cuando se quiere tomar en cuenta el salario y los incentivos estos no pueden sumarse de ninguna manera.

Es el camino para que la base de la jubilación sea la más pequeña posible. Para que cuando estés viejo y con enfermedades tus ingresos sean minúsculos porque los incentivos no se toman en cuenta para esta prestación de manutención extraordinaria.

Los incentivos son “…una gratuidad voluntaria como incentivo a la productividad…”, como de manera grosera lo dicen los tribunales colegiados de circuito en su tesis 2005087 publicada en diciembre de 2013. No puede ser gratuidad porque es producto del trabajo y del esfuerzo. Su falta de otorgamiento, dicen los impartidores de justicia, no es motivo de falta de probidad patronal. No es una falta patronal dicen; es una burla llena de cinismo, digo yo.

Así en la mal Reforma Educativa en su artículo 39 de la Ley General del Servicio Profesional Docente dice que los beneficios “…tendrán una vigencia hasta de cuatro años…”, quiere decir que pueden ser menos años a criterio del patrón y que esta prestación será de carácter temporal, pero siempre sujeta a suficiencia presupuestal. 

Para lograrlo el docente deberá obtener en los procesos de evaluación de desempeño “…resultados iguales o superiores a los que para estos efectos determine el Instituto, someterse a los procesos de evaluación adicionales que, en su caso, se especifiquen y reunir las demás condiciones previstas en las reglas del programa”.

Después de todo este batallar, el docente deberá de obtener “una confirmación” de “arriba” para seguir la siguiente etapa y deberá obtener resultados iguales o superiores y señala que hasta ese momento los beneficios del nivel anterior “serán permanentes”. ¿Entonces por qué se desagregan del salario?

La respuesta es sencilla: No aceptan los tecnócratas gubernamentales, de ningún modo, que estos incentivos sean parte del salario base, demostrar que sus estímulos son una burla y un fraude a los derechos de los docentes.